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Viaje al fondo

Entrevistas a mujeres chilenas vinculadas a la cultura y las artes que entrelazan sus voces y experiencias con la de Susana Wald.

Las transcripciones de la entrevista se ofrecen para que sea accesible a un público más amplio. Se debe tener en cuenta que las entrevistas que aparecen en este episodio han sido editadas para mayor concisión y claridad.
Introducción
MACARENA BRAVO: Hola! Estas son una serie de entrevistas en torno a la vida y obra de la artista surrealista Susana Wald. El objetivo es entrelazar la voz y experiencias de mujeres chilenas vinculadas a la cultura y las artes, destacando aquello que puede unir o diferenciar el recorrido de vida de cada una de las entrevistadas. En estas conversaciones buscamos sondear sus percepciones en cuestiones como el patriarcado, la profesionalización de las mujeres, los sueños y el arte surrealista.
Este primer capítulo lo inicia la protagonista del proyecto, la artista Susana Wald.
Susana Wald es una artista, diseñadora, gestora, traductora y escritora chilena-canadiense de origen húngaro, radicada actualmente en México, Susana ha dedicado su vida a la difusión del surrealismo y lo ha practicado como un modo de vida por más de sesenta años, compromiso que la convierte en un referente clave de la vanguardia en nuestro país, llevándola a desarrollar diversos trabajos editoriales y gráficos en Chile y el extranjero.
Conversamos con Susana sobre sus motivaciones creativas, su relación con el paso del tiempo, ser mujer en las artes visuales y sobre por qué viaja con un archivo de su obra donde quiera que vaya.
M.B: Conservas una caja con sobres que contienen descripciones de tu obra en la que detallas con mucha metodología información técnica y también descripciones más personales del contexto en que fueron producidas estas obras. Quisiera saber ¿qué intenciones hay detrás de toda esta metodología y si tienes conciencia de lo que estás haciendo con este gesto?
SUSANA WALD: Yo nací en una tribu de judíos, entonces esta gente de mi tribu tienen un libro, están obsesionados hace varios miles de años en anotar cosas, entonces es totalmente normal, es parte de mi cultura, de mi infancia anotar, de hecho llevo diarios desde que más o menos sé leer. El primero es del año 49 cuando yo tenía 11 años y medio.
M.B: ¿Existe un cariño por esta caja, por el objeto?
S.W: En general se me hizo fácil hacer esto de estos sobres y los años siguientes está en cuadernos, pero estoy haciendo lo mismo, cada vez que termino una obra me siento adelante y además mientras haces la obra no lo ves, por lo menos yo, lo estás haciendo y después te sientas, echas un vistazo y dices ah! oh! uh!, entonces eso lo vas anotando en alguna parte y en cada una hago una descripción, que hay un fondo verde o un piano amarillo, enfin, lo que sea para que la persona que no tiene otra referencia, pueda identificar la obra. Es verbal en vez de visual, porque yo vengo de una época donde es más fuerte lo verbal… Era lo único que había para fijar el momento.
M.B: En este archivo conviven elementos de tu esfera íntima con algunos más técnicos sobre las pinturas. Pareciera un diario de vida o una bitácora. Me llama la atención ese híbrido.
S.W: Yo considero la realidad como una cosa de muchas capas simultáneas. Nos parecen extrañas las cosas que suceden porque no tenemos conciencia más que de una cosa pequeñita y muchas veces muy lineal. Pero la realidad es complejísima y lo que sucede ahora en Camboya también debería estar afectando lo que me pasa a mí sentada en esta silla. Entonces eso quizás es parte de lo que me lleva a hacer todas estas notas, no sé.
 Todo tiene significado, todo se agrega a la realidad súper recontra múltiple.
M.B: En esta realidad múltiple que mencionas, has puesto énfasis en lo femenino y en sus manifestaciones más terrenales y también simbólicas. Quisiera leerte una frase de tu manifiesto y que me cuentes cuál es tu relación con el ‘tiempo’: “En mi edad avanzada estos dos asuntos, haber nacido mujer y la esencia universal de lo femenino, son los que me preocupan más y dedico todo el tiempo posible a explorarlos, sondearlos”
 S.W: Primero que nada, para hablar del tiempo…Quizás los varones no tengan tanta conciencia del tiempo, hablábamos con Ludwig que fulanito vive como en el tiempo de nadie, pero las mujeres están constantemente bombardeadas con el concepto del tiempo, simplemente porque su ciclo vital es periódico, inevitable y siempre presente. Digamos el ciclo lunar, cada 28 días, como quieras nombrarlo. Es algo que una mujer no puede soslayar, va a suceder, está sucediendo siempre. Luego como entre los 50 y 52 años, esto cesa, entonces hay una mujer que yo cito mucho Jean Sinoda Bolen que es una psicóloga junguiana y autora de varios libros. Ella dice que antes, en las civilizaciones antiguas se consideraba que la mujer primero producía sangre y podía producir un bebé, pero que cuando se le acababan estas capacidades, la sangre que se le quedaba adentro se convertiría en sabiduría, entonces está esta noción y sabes una cosa? se siente. Uno de repente cacha las cosas, empieza a juntar una con otra, entonces hay algo en eso del tiempo y sí es fuerte y está presente en mi vida ha sido una cosa inevitable.
M.B: A propósito de lo que mencionas sobre los tiempos de las mujeres, desde la mujer en edad fértil a la mujer menopáusica, pienso en la sala 2 donde contrastan de alguna forma estas dos mujeres, que por supuesto son complementarias. En promedio estas obras las hiciste a los 59 años, que es una edad ya madura y que la sociedad de alguna forma castra y juzga. Como si no ser fértil fuera no ser útil, en la vejez.
S.W: Eso sucede más que nada en las culturas que son muy dominadas por lo masculino, que la mujer vieja no sirve para nada. Pero hay otras culturas en las cuales donde la mujer cuando vieja es cuando se convierte en alguien interesante (…) es difícil explicarle a una persona joven, pero las mujeres viejas estamos fácilmente de acuerdo en que sí le sucede a uno algo no solo física, sino que también psicológicamente, hay algo que cambia en el alma.
No estar subyugada a esta exigencia física de la que te han estado bombardeando por más de 40 años. Tienes una oportunidad también para pensar, antes no hay tiempo de pensar.
M.B: Me haces pensar en el concepto de ‘cuarto propio’ de Virginia Woolf, donde ella impulsaba a las mujeres a ser libres y autónomas para conseguir su cuarto propio, y pensaba que el tuyo es el estado de la vejez, ese es tu cuarto propio.
 S.W: Es totalmente cierto y es una sensación totalmente gozosa, muy agradable. La vejez es algo que yo recomiendo mucho, es fantástico. Es un privilegio también poder haber tenido buen servicio de salud y de poder haber llegado a la vejez con un buen estado físico y mental, eso es un privilegio extraordinario.
SUSANA: Además también me ha tocado poder vivir hasta el momento en que la mujer ya tiene un papel distinto en todo, en el quehacer público y privado, en todo.
M.B: Bueno, el feminismo ha ganado espacio este último tiempo pero tú me has contado que de manera discreta observaste el surgimiento del movimiento era mal visto llamarse feminista.
 SUSANA: Era preferible que me dijeran puta, ciertamente.
Esa es una presión del patriarcado frente al feminismo. Es algo donde de repente las mujeres dijeron ¿no te gusta? Dale, de todas maneras lo sigo.
Se trata de una cosa del poder. A la hora que la mujer tiene más poder empiezan a haber grandes cambios que antes no parecían tan convenientes.
Yo solo trataba de mantenerme a flote en un océano que me quería ahogar nada más, de ahí a que yo remara mi propio barco no, eso faltó mucho, eso será mucho más tarde.
M.B: ¿Y tú crees que siendo mujer educada pero integrada dentro del sistema patriarcal se puede salir de los vicios y lógicas patriarcales?
S.W: Totalmente. Si tienes educación. La educación es la que te saca del yugo del patriarcado, ninguna otra cosa, es la educación, no es la cultura. La manera de cambiar el mundo es educar a las niñas y se acaba, el problema se acaba. Cuando empiezas a educar a las niñas (porque en partes del mundo no se hace), tú estás haciendo un cambio radical. Ya no se va a comportar igual, ¿no? Va a perder el miedo.
 La educación es darle los instrumentos para que la persona misma se pueda desarrollar como desea y eso se le negaba a las mujeres hasta hace poco. Y fue catastrófico.
La educación lo que a mí me ha dado es esta dicha de poder leer, de las lecturas ha salido también toda la obra que he hecho, entonces me he desenvuelto como mujer más libre que otras mujeres y eso es todo lo que hace falta, no se necesita nada más, el mundo va a cambiar radicalmente y está cambiando, esto ya empezó. Esto no es futuro, es presente.
M.B: Te quería preguntar tu opinión respecto a la etiqueta “mujer algo” en gremios que han estado altamente masculinizados como es el del arte. Por ejemplo: mujer artista o mujer escritora.
S.W: A mí me choca sobremanera (…) Me parece en cuanto sea normal que se considere a la mujer de la misma manera que al varón no va a ser necesario el epíteto, no hace falta identificar.
M.B: Pero igual aún hay mucha resistencia y tú misma lo mencionas en tu autobiografía, este pretendido neutro ‘o ‘neutralidad del lenguaje’ no es tal en el mundo patriarcal y siempre refiere a lo masculino.
 S.W: Hay lenguas donde se ajusta mejor el lenguaje al cambio. Nuestra lengua, el castellano, es muy reacia a considerarnos iguales a las mujeres y a los varones, es muy reacia, no hay carpinteras, no hay carpinteras, ¿no?
M.B: Bueno ahí quizás reside la intención del epíteto ‘mujer algo’. A mí todavía me hace ruido y quisiera decir que no es necesario pero aparentemente todavía lo es.
 S.W: Todavía es necesario, no hay ningún problema mientras sea necesario, lo usamos. Pero sí, lo encuentro inutil. Lo que importa y siempre me ha interesado a mí es qué calidad es lo que cada persona hace y digo persona, menos mal eso es femenino, pero digo la calidad de lo que se hace es lo que define, qué obra, qué aporte, quién hace la mejor sopa o quién escribe un libro de mejor manera, más legible, eso es lo que importa, no qué tenía entre las piernas mientras lo escribía, no tiene tanta importancia, pero eso no es general todavía por el simple hecho de que todavía es menor la intervención de las mujeres en las artes, en la política, en todo. Mientras no sea igualitario, va a existir este problema, ¿no?
M.B: Y tú has intentado sin duda a través de tu obra equiparar y equilibrar la existencia de lo femenino. Representándolo en escenas explícitas, mostrando el erotismo y la sexualidad de las mujeres de manera directa, con genitales, con orgasmos. Un escenario no muy común en tu época y bastante castrado, ¿no?
S.W: Lo que me dices en este momento me recuerda lo que me dijo una vez Rolando Toro: la insistencia de lo femenino va a disminuir cuando sea cosa normal. Entonces a mí me ha tocado hacer una obra de llamar la atención sobre lo femenino porque como yo soy de la época de tu bisabuela, en esos tiempos, estas cosas no se podían ni mencionar. (…)
Entonces la obra mía casi que merece ya ante la óptica del presente. Para entender bien la obra mía hay que meterse en un período muy anterior al de ahora porque si no, no se puede percibir qué es lo que he hecho, ¿no? Cuando yo pinto esas cosas no las puedo poner en ninguna galería porque viene la brigada de no sé cómo se llama… de buenas costumbres y cierra la galería, y me ha pasado, me ha pasado y no es muy chistoso.
 M.B: Ahí se nota el cambio y el paso del tiempo. Hoy cuando subimos a las redes sociales obras tuyas, las que más arrasan, lejos son las eróticas y las más explícitas. Y el público que sigue las redes es en un 79% femenino entonces, es un contenido que interpela a las mujeres.
 S.W: La gente todavía está en limitaciones que no ha podido superar en ese aspecto. Por eso, siempre vas a querer lo que no está permitido, ¿no? Basta prohibir algo para que todo el mundo corra a buscarlo.
 Porque lo necesitan, tienen la necesidad porque la represión sexual es muy fuerte y muy generalizada todavía en esta cultura occidental. (…) En mi misma también, no solo en la otra gente. Yo he sido muy reprimida sexualmente y lo que aporto es el proceso de liberación de eso, ¿no? Esa es mi obra. Al mismo tiempo me ha tocado vivir una época que era muy asfixiada la vida y la presencia de lo femenino, entonces mi obra cacarea lo femenino todo el tiempo, ¿no? Hay que conciliar con esa óptica sino no se percibe bien su importancia.
 M.B: Por eso también es consecuente enmarcar tu vida y obra dentro de la perspectiva de género, porque es un signo de una crítica, una protesta constante.
 S.W: Hay una palabra en inglés ‘Shit disturbing’, yo soy una revuelve mierda en todas partes para las mujeres porque estoy haciendo cosas que las mujeres no hacen ¡Cómo se te ocurre! No estoy revolviendo la olla de frijol con ellas sino que estoy ahí pintando.
Desgraciadamente después de 60 años de trabajo todavía hace falta. Que lento este cambio, que lento, que lento, que tortuoso, que difícil. Los perros también ladran porque caminamos como dice el Quijote.

Episodio 1: Susana Wald

Viaje al fondo con la artista Susana Wald

Entrevista realizada a la artista surrealista Susana Wald a propósito de su primera retrospectiva en Chile. El diálogo entre la curadora y la creadora aborda temas como la importancia del archivo, el concepto del tiempo, la experiencia de las mujeres en el patriarcado, todo vinculado al correlato material que desarrolla Susana Wald en las obras expuestas en la retrospectiva “En busca de lo inasible».

Las transcripciones de la entrevista se ofrecen para que sea accesible a un público más amplio. Se debe tener en cuenta que las entrevistas que aparecen en este episodio han sido editadas para mayor concisión y claridad.
Introducción
MACARENA BRAVO: Hola! Estas son una serie de entrevistas en torno a la vida y obra de la artista surrealista Susana Wald. El objetivo es entrelazar la voz y experiencias de mujeres chilenas vinculadas a la cultura y las artes, destacando aquello que puede unir o diferenciar el recorrido de vida de cada una de las entrevistadas. En estas conversaciones buscamos sondear sus percepciones en cuestiones como el patriarcado, la profesionalización de las mujeres, los sueños y el arte surrealista.
Conversamos con Marisol García de Susana Wald, reflexionando sobre la condición de trabajadora independiente que ambas comparten, también sobre la valorización de la vejez y de los archivos personales como pistas para la investigación sobre música y las artes.
MARISOL GARCÍA: Bueno, yo soy Marisol García, soy periodista, me he especializado en música y en investigación sobre canción popular chilena en medios, libros, exposiciones, podcast, en los formatos que vengan para transmitir mi entusiasmo por la música, por la canción, por lo que todo eso dice sobre nosotros y nuestro país.
MACARENA BRAVO: Marisol, quiero partir esta conversación comentando una cita de Susana. Dice: “En la juventud estuve absorta en el esfuerzo mismo de vivir, luego en el esfuerzo mismo de ayudar a vivir a los hijos que tuve la dicha de tener, y ahora que tengo la suerte de asomarme a una etapa más de la vida, la vejez, me puedo sentar y ponerme a pensar en el por qué de todo esto.”
Me asombra mucho la claridad con que Susana segmenta estas distintas etapas y sus respectivas actividades: la juventud, la madurez y la vejez.
MARISOL GARCÍA: Sí, fue una de las citas que me llamó mucho la atención, pero por otro lado del que me estás tú describiendo quizás. Desde hace un tiempo reflexiono que la vida actual que llevamos en las ciudades, y también el tipo de vida que llevamos las trabajadoras independientes con hijos, exige un alto grado de creatividad, de inteligencia y hasta yo diría de arte, para ser llevado a cabo de una manera eficaz y crecedora, no estresante, y finalmente productiva. Mientras más pasan los años, yo más observo cómo determinadas mujeres articulan sus vidas laborales, artísticas y cotidianas también, y tiendo admirar a quienes parecen equilibrar las 3 desde la misma perspectiva creativa. Y ese es un especie de don que tienen las artistas, poco comentado, poco reflexionado. Pero esto también parte de una especie de aproximación al orden de la vida, que se ha vuelto un equilibrio exigente creo.
Observo cómo los artistas, las artistas, articulan sus vidas cotidianas tanto como sus vidas creativas. Me fijo, me fijo en eso, desde artistas internacionales hasta artistas que puedo conocer acá en Santiago, y creo que ahí hay un desafío que los que lo saben sortear, es una prueba de inteligencia y de espíritu artístico. Estoy convencida de eso. Y en el caso de Susana Wald, que ella haga alusión a ese esfuerzo por armarse la vida, por llevar a cabo la vida y luego por combinar su propia vida con la crianza de sus hijos, con darle curso a su arte, creo que es bastante parte de esto que describo, de la inteligencia para articular tu cotidianeidad, porque eso también es prueba de tu filosofía, de tu arte, de tus prioridades.
MACARENA BRAVO: Tiendo a pensar que las mujeres muchas veces sacrifican esta inteligencia o creatividad que mencionas en pos de poder sacar adelante la vida del cotidiano. Como si fueran valores excluyentes. Pienso en el concepto de “multitasking” con que Susana ha descrito su etapa canadiense. En ese período ella no está pintando realmente, sino que encuentra un pequeño horario para practicar el dibujo, al final de toda su jornada laboral, familiar y doméstica. ¿Cuántas personas no logran combinar estas vidas? Y sobre todo cuantas mujeres que se sacrifican en esto.
MARISOL GARCÍA: Además de sacrificio yo creo que hay áreas de esta vida cotidiana bien armada, que no son en absoluto valoradas, que no son apreciadas, que no son parte de tu “caché artístico”, cuando yo creo que lo deberían ser. Y ahí uno coincide un poco con la visibilización de la vida de las mujeres, del multitasking de las mujeres, de las exigencias de las mujeres. Artistas por supuesto con una vida promocional bien llevada, hay muchos. Ahora, qué pasa en torno a esas vidas promocionales, ¿es también inteligente, es también creativo lo que hay alrededor de esa promoción? No es lo que más luce, no es lo que va aparecer en los medios, no es lo que se analiza, pero a mí me da muchas pistas de cómo son los artistas. Observar cómo llevan todo lo que está en torno a la propia promoción de su trabajo y me da la impresión, por lo que leo de Susana Wald y el seguimiento casi cronológico que uno puede hacer de su obra, es que detrás de lo que se ve, de lo que luce en el caso de ella, hay cosas muy valiosas que hay que estar desentrañando y a mí de las cosas que me hace atractivo leer sobre ella, leer sobre sus opiniones, sus mudanzas, sus alianzas, sus colaboraciones, su vida familiar.
MACARENA BRAVO: En ese sentido creo que tiene mucho valor contemporáneo revitalizar biografías de mujeres o marginados y ponerle lupa al archivo personal. Traigo a colación el concepto de los “egodocuments”, documentos como cartas, diarios de vida, cuadernos, todos formatos que la historiografía ha obviado por ser demasiado subjetivos pero que hoy nos interesan porque nos acercan a los procesos mentales de los artistas. Y es lo que personalmente me ha llamado mucho la atención de Susana, quien mantiene un archivo súper meticuloso de su obra y que entremezcla apuntes técnicos con detalles íntimos de su vida. Indisociables por lo demás. No sé si a ti como periodista, que has escrito libros sobre Violeta Parra o Lucho Gatica, te interesa este tipo de archivo.
MARISOL GARCÍA: Aquí me tiro con una tesis, pero siento que en la música popular, los egodocuments sí tienen más relevancia. De los músicos sabemos más de sus vidas personales. Y de los músicos esos datos de vidas personales, también nos indican determinadas etapas de sus trayectorias. Hay muchos discos famosos que se explican por, por ejemplo, quiebres de pareja, o discos famosos que se explican por conversiones religiosas o descubrimientos de determinadas tendencias políticas y espirituales.
Yo creo que en el relato de la música popular, la biografía de los que la hacen está más encima. Incluso algunos critican que está demasiado encima y que nos fijamos más en la vida de Bob Dylan que en la discografía de Bob Dylan por decirlo así. Entonces tengo esa costumbre pero también porque ahí hay claves significativas porque también las elecciones que tú haces de tus colaboradores, de tus parejas, de tus viajes, de tus mudanzas son también decisiones que van a tener una incidencia creativa a corto o mediano plazo, y que explican muchas cosas.
En el caso de la pintura y del arte plástico, hay ahí relatos instalados de otro tipo. Análisis que están ya estandarizados desde otras perspectivas, ya no tanto desde perspectivas biográficas, pero se me hace inevitable también vincularlo con mis experiencias de mujer no artista, pero trabajadora, en el que uno rápidamente descubre que hay una parte que se luce de lo que uno hace y que muchas veces las partes que más esfuerzo te exigen, las decisiones que para ti son más claves, van a pasar desapercibidas, pero que para ti es muy importante tomarlas bien. Entonces me gusta encontrar esas reflexiones en Susana Wald, me sentí acompañada cuando las escuché. Siendo mi vida muy distinta a la suya y siendo mi oficio muy distinto al suyo también.
MACARENA BRAVO: Es una manera de mortalizar también a las y los artistas. Y para las que investigamos es muy positivo que se cultive este interés por revitalizar este tipo de documentos.
 MARISOL GARCÍA: Claro y de pronto que las propias artistas tengan esa conciencia archivística y de relevar si no lo hacen los medios, si no lo hacen los académicos, si no lo hacen los fans. Relevar por su cuenta lo que para ellas podría explicar parte de su obra, que pueden ser cosas insospechadas, decisiones.
Me parece inseparable entenderla a ella siguiendo esa huella que, te repito, no es un seguimiento banal de buscar referencias biográficas que puedan darme trivia, sino que más bien los vínculos, los vínculos con la obra.
MACARENA BRAVO: Pienso en el concepto del cuarto propio de Virginia Woolf, de este espacio simbólico y personal que permite el ocio, el trabajo intelectual, de creatividad. Le mencionaba a Susana que, leyéndola, siento su vejez como su cuarto propio, allí donde pudo “tener algo de tiempo para pensar en el porqué de las cosas”.
MARISOL GARCÍA: Me imagino que es bien personal y se va viviendo de diferentes maneras. Pero me gusta la idea que mencionas sobre El Cuarto Propio de Virginia Woolf, desde la perspectiva de que el cuarto propio uno lo busca, lo construye, lo defiende. Y hasta cierto punto se lo gana, y una vez que te lo ganas, lo cuidas. Porque es un esfuerzo, porque no viene dado.
Y la buena vejez trabajada, como en el caso de Susana, es una vejez donde esa persistencia es la mejor prueba de autonomía.
Muchas mujeres mayores hablan de la liberación que significa dejar de preocuparte de lo que opinan de ti. Es algo que las mujeres vamos descubriendo de a poco, que en la adultez uno descubre que el juicio de los hombres o de los chicos que te gustan no es tan importante como en la adolescencia, que es la vida en la adolescencia. Y eso te va haciendo ganar más libertad. En la edad en que yo estoy, hay un tema con la apariencia física, de acomodarte en una determinada manera de verte que es la que a ti te gusta, y que quizás no es la estándar. Pero es la que quieres defender, y eso te da mucha libertad. Me imagino que cada etapa tiene lo suyo. Admiro la vejez productiva, desde un punto de vista artístico, porque me imagino lo difícil que es defenderla. Así que ahí hay un rasgo de ella que es importante observar.
A las artistas, cuando provienen de una trayectoria destacada en la música, en la literatura, incluso en el activismo político, se les suele recordar por los hitos de su juventud. Cuando Angela Davis vino a Chile hace poco, toda la promoción de su charla fue con las fotos de ella en los Black Panthers. Con su afro guapo, con su ropa cool, porque se veía genial en esa época. Pero ella ya no es eso, ella es una mujer canosa, de cuerpo más grueso, de ropa más estándar. Y había una cierta injuria, sentía yo, en seguirla promocionando desde lo que ella fue, que es importante, pero ella sigue siendo una activista hasta hoy. Las mujeres tenemos que ponerle ojo a eso, porque nosotras caemos también en admirar a las mujeres que admiramos desde estereotipos de su juventud.
MACARENA BRAVO: Marisol, quería preguntarte qué piensas del epíteto “mujer artista”, como una manera de diferenciar o relevar la creación realizada por mujeres. No sé si te ha pasado en tus 20 años de carrera que se refieran a ti como una “mujer periodista de la música popular”.
 MARISOL GARCÍA: Tu pregunta la respondo desde el silencio que produce la perplejidad. No logro entender bien qué quieren decir con separar los oficios por género a no ser que ese oficio esté determinado efectivamente por rasgos de género que sean bien evidentes. No me siento como una periodista de música mujer hasta que me lo recuerdan. Si bien no niego que trabajo fijándome en cosas que probablemente sí tienen que ver con mi historia de mujer. Me veo como una trabajadora en un oficio que requiere harta persistencia y autogestión. Y en eso me siento muy cercana a algunas mujeres de otras áreas, otros oficios, pero también a algunos hombres que también están dedicados a la investigación sobre música y para los cuales esta persistencia y esta convicción son similares a la mía.
MACARENA BRAVO: Marisol y en relación a eso en tu trabajo de investigación periodística ¿has tendido a elegir escribir sobre mujeres, en este ánimo de relevar a referentes femeninos?
MARISOL GARCÍA: Yo creo que soy una persona sensible a la marginación de muchas voces en la música, porque cuando te gusta la música y cuando vas viendo las asociaciones que la música popular tiene con la historia de tu país, con determinadas corrientes, de defensa de valores e ideales, vas poniéndote con el radar bastante más agudo y una de las cosas que se agudiza es ver la homogeneidad floja, vergonzante e insostenible de los medios de comunicación en general. Entonces soy sensible a lo que algunas mujeres puedan revelar sobre su hacer en la música y me llama mucho la atención la situación de las mujeres en la música docta, por ejemplo, y las muchas Susanas Wald que hay también en la música docta chilena que es muy interesante, la cantidad de mujeres silenciadas en la composición.
Pero soy sensible a otro tipo de discriminaciones también, las de clase, el centralismo de Santiago y el montón de música regional y folclórica que pasa sin hacerse notar, a las discriminaciones físicas, de imagen, de cómo la música popular en algún momento estandarizó determinadas maneras en las que tú te tienes que presentar y hacerte atractivo, atractiva, con las cuales no comulgo en lo absoluto, entonces estoy fijándome. No busco hacer puntualmente cosas con mujeres, pero sí cuando entrevisto mujeres busco en ellas cosas que probablemente no se les suele preguntar, porque soy sensible a esas áreas medias en sombra para los medios, pero porque me enojan esos silenciamientos, como me enojan las discriminaciones de clase o de otro tipo.
MACARENA BRAVO: Me encantaría que describieras esta ilustración que Susana Wald realiza para la portada N°2 de la revista Casa de la Luna que fundaron ella y Ludwig Zeller en Chile en los sesentas.
MARISOL GARCÍA: Lo primero que destaco de esta ilustración es su función, por lo que entiendo esta es la portada de una revista, que era la revista Casa de la Luna del año 70′ y como periodista conozco bien que la historia de las publicaciones periodísticas en Chile es una suerte de cementerio. Es un cementerio cuyas lápidas los periodistas debiéramos conocer, porque está lleno de un reguero de publicaciones que existieron, que desaparecieron y me encanta saber que hay revistas que desconozco, que aunque hayan durado tres ejemplares valen la pena pesquisar e incorporar.
Lo segundo es la imagen de este mundo que se desprende del oído, yo lo llamo mundo porque tiene su complejidad, la multiforma y el enrevesado del mundo, porque la escucha es así, no es una transmisión lineal. La escucha al menos para mi es la apertura a lo complejo del mundo y es entender el mundo desde el oído, o intentar entenderlo, y pocas veces había visto eso graficado de una manera tan bien sintetizada, tan eficaz, como en este dibujo.
Que lo que hace finalmente es comprobar y demostrar que lo que sale del oído es complejo, es rico y es enrevesado, por lo tanto digno de darnos pistas y que nosotros le demos atención profunda, que es lo que a mi me sugiere mi trabajo con la música, con lo mucho que dice la música, incluso la música considerada más banal o incluso la música considerada más de fondo en nuestras vidas. Cómo nos va llevando por caminos de conocimiento, de nosotros mismos, de nuestras sociedades, de nuestros países, de nuestras historias, me parece precioso, me parece que sería una gran manera de graficarle a alguien, por ejemplo, qué es lo que te transmite la canción popular.
La canción popular te transmite este enredo de significantes, me encanta, lo pondría como carátula de un disco o de una investigación sobre canción popular y la riqueza que tiene y que yo como periodista también intento defender frente a todos los que creen que la canción es una artefacto de tres minutos que acompaña un silbido o una caminata y no mucho más, estoy convencida de que la canción se parece más a esto.

Episodio 2: Marisol García

Viaje al fondo con la periodista musical Marisol García

Entrevista realizada a la periodista musical Marisol García, a propósito de la primera retrospectiva de Susana Wald en Chile “En busca de lo inasible”. El diálogo entre la curadora y la periodista, aborda temas como la condición de trabajadora independiente que Marisol comparte con Susana, la valorización de la vejez y los archivos personales como pistas para la investigación sobre música y las artes.

Las transcripciones de la entrevista se ofrecen para que sea accesible a un público más amplio. Se debe tener en cuenta que las entrevistas que aparecen en este episodio han sido editadas para mayor concisión y claridad.
Introducción
MACARENA BRAVO: Hola! Estas son una serie de entrevistas en torno a la vida y obra de la artista surrealista Susana Wald. El objetivo es entrelazar la voz y experiencias de mujeres chilenas vinculadas a la cultura y las artes, destacando aquello que puede unir o diferenciar el recorrido de vida de cada una de las entrevistadas. En estas conversaciones buscamos sondear sus percepciones en cuestiones como el patriarcado, la profesionalización de las mujeres, los sueños y el arte surrealista.
Conversamos con la historiadora del arte y curadora Gloria Cortés sobre mujeres artistas y las estrategias feministas para combatir omisiones de la Historia. Reflexionamos también sobre el erotismo y la vejez.
GLORIA CORTÉS: Ya, Gloria Cortés Aliaga, soy historiadora feminista del arte y curadora del Museo Nacional de Bellas Artes en la actualidad.
MACARENA BRAVO: Gloria, quiero hablar del formato expositivo de la retrospectiva. El 2019 curaste la muestra dedicada a Laura Rodig y encuentro similitudes en los ánimos detrás de esa expo y la de Susana. ¿Te parece relevante utilizar ese formato en un contexto de creciente visibilización de las artistas?
GLORIA CORTÉS:Yo no sé si lo de Laura Rodig fue necesariamente una retrospectiva, para mi una retrospectiva tiene que ver también con la mayor cantidad de obras posibles.
Pero sí es una revisión, o es una obra revisitada si quisiéramos llamarlo de alguna manera. En un contexto en donde la emergencia de estas figuras que han sido mayoritariamente omitidas, relegadas o puestas en margen de un relato mayor, aparecen tremendamente relevantes en esta construcción de posibles nuevas genealogías en femenino.
Desde ese lugar creo que el trabajo que, por ejemplo, realizaste tú junto a la propia Susana, que en mi caso es una artista que murió hace 50 años, tú tienes la posibilidad de trabajar con la artista viva. Permite también poner la voz del artista en primera persona y creo que es tremendamente relevante ese trabajo de poder seleccionar las obras en conjunto, por ejemplo, y poder dar cuenta de una escena de mujeres, especialmente en el ámbito del surrealismo en donde han sido absolutamente opacadas. No conocemos el surrealismo chileno desde la voz de las mujeres y creo que ese trabajo que realizaste con Susana es tremendamente revelador en ese aspecto.
MACARENA BRAVO: En cierto sentido, esta es una retrospectiva inédita al estar Susana viva y muy activa.
GLORIA CORTÉS: Yo diría también que respecto al formato de la retrospectiva, tal vez hay que repensarlo también, ponerle otro nombre o buscar nuevas estrategias feministas, que se salgan un poco de ese formato de lo canónico, que suelen ser la realización no solo de la construcción de la historia del arte o de las historias del arte, sino también de las exposiciones.
MACARENA BRAVO: ¿Quizás una estrategia feminista en estas revisitas sería, como en el caso de En busca de lo inasible, exponer el archivo de la artista?
GLORIA CORTÉS: Puede ser lo de los archivos, porque tiene que ver con otro tipo de historias que están ancladas más allá de la producción de obra. Pero también con la amplitud de voces que es lo que estás haciendo tú ahora, que participan del ejercicio curatorial y de la propia lectura de la obra de Susana desde otros lugares y otras perspectivas. Me parece que eso también habla de salirse de los espacios canónicos, de lo que hemos estado conversando.
MACARENA BRAVO: Gloria tú trabajas con artistas de finales del XIX. ¿Cuál es tu experiencia con el levantamiento de archivo y ese “otro tipo de historias” al que te refieres?
GLORIA CORTÉS:Yo no soy muy metodológica, soy más bien desordenada en ese aspecto o me guío mucho por la intuición y el instinto. De hecho no tengo ordenado mi archivo de… más de 10, 12, 13 años de investigación, no lo tengo sistematizado, pero sí es un trabajo con el que si no, yo no puedo avanzar en ningún tipo de lectura ni de relevancia respecto a estas mujeres. Hay una diversidad de archivos, porque por una parte está esta fortuna crítica: qué es lo que se dice de estas mujeres y quiénes lo dicen, pero también están los archivos más bien personales. Los dibujos, las cartas, los bocetos, la discusión entre ellas mismas, que a mi me interesa, me parece tremendamente más relevante.
En mi caso no he podido acceder mucho a eso, porque escasamente puedo tener un panorama completo de quienes eran estas mujeres. No hay archivos de Laura Rodig sino es en relación con Gabriela Mistral, por ejemplo. Entonces todo lo que pudimos acceder de ella, es lo que está en relación a Gabriela, o lo que ha sido publicado en entrevistas y en revistas de la época. Pero no hemos podido acceder a otro tipo de material, salvo algunas cartas que tienen que ver con su historia personal con una mujer en París, que ha levantado Claudia Cabello. Pero no hay acceso a ese otro material del que pudiéramos tal vez tener un panorama mucho más amplio, completo y complejo de la vida de estas mujeres. Es tremendamente fundamental y tremendamente difícil de acceder.
MACARENA BRAVO: Me hace pensar en lo que decías respecto a la suerte de poder trabajar con Susana aunque eso también tiene dificultades porque tiendo a priorizar su verdad. ¿Quizás existe más libertad de repensar a Laura Rodig u otras artistas dado que ya no están?
GLORIA CORTÉS: Pero también termina siendo una verdad subjetiva, porque termina siendo mi verdad en el fondo. Lo que yo leo, veo y quiero encontrar de Laura Rodig, en este caso. Por eso para mí es tan importante la colectividad de las voces, para que no se quede anclada en la verdad que yo quiero leer también de esta artista que es tremendamente fundamental para la historia del arte en Chile encuentro yo. Y para la historia del movimiento feminista, la historia de las mujeres e incluso la historia de las trabajadoras del museo. Pero claro, también me da la libertad de decir cosas más incómodas de la obra de estas artistas, que tal vez no podría hacerlo si ellas estuvieran presentes. Por ejemplo, no se dice y no se habla de que Rebeca Matte era fascista y anti comunista.
Entonces nos quedamos con la esencia de ser una de las primeras mujeres escultoras y de la maravillosidad de su obra, porque era una tremenda ejecutora, una artífice notable. Pero se obvia lo otro, como se obvió por mucho tiempo el lesbianismo de la Gabriela Mistral o incluso la relación con la propia Laura Rodig, esto de anclarla en su secretaria y no en su amante y pareja. Eso a distancia, incluso histórica, me permite tener la libertad de poder decirlo más abiertamente. Siempre en respaldo del archivo, porque tampoco puedo inventar las historias, aunque yo las suponga.
MACARENA BRAVO: Y de los distintos tipos de archivo como cartas, diarios, postales incluso las obras mismas.
 GLORIA CORTÉS: Las obras dicen mucho de las propias artistas, por eso es impensable todo esto que se habla respecto de la violencia de los artistas varones, que hay que separar la obra del autor, es imposible separar la obra del autor.
MACARENA BRAVO:Ese ocultamiento en la historia de Rebeca Matte me hace pensar en la intachabilidad de las y los artistas, del temor a mortalizarlos. Pienso en Susana Wald y en lo complejo que es comentar su historia política con Chile, habiendo elegido migrar abruptamente en 1970, sumida en un contexto hostil aún siendo de izquierda pero no partidista. Su afán, ha dicho, nunca ha sido conjugar la creación artística con el poder político. ¿Qué opinas de esto y cómo se contrapone con un testimonio como el de Rodig quien fuera una artista absolutamente comprometida políticamente?
GLORIA CORTÉS:Tremendamente militante, bueno ella era del partido comunista y muere justo antes del Golpe también. Entonces no sabemos qué habría hecho ella, sin duda que a lo mejor habría sido una especie de Gladys Marín del arte en ese momento y nada, a mi me gusta pensar que en el proceso de la Revuelta ella también habría estado sacando el museo a la calle de alguna manera, especialmente con el mundo de las infancias y los jóvenes. Yo creo que toda obra tiene dimensión política, incluso decir que es apolítico es político porque toma una postura al respecto.
A mí me parece que efectivamente lo que hace Susana es un ejercicio político que va por otras vías y que tiene que ver con este auto-reconocimiento de las lucha de las mujeres.
En el caso de la Rebeca Matte que es lo que nos inicia en esta conversación, claro uno habla de fascismo, fascismo antes de la Segunda Guerra Mundial, no del fascismo que hoy día nos resuena desde ese lugar, pero sí es el fascismo en donde estaban alojados muchos artistas como Gabriel Denunzio, que ella lo toma como un referente, inclusive para la obra que está fuera del museo.
Y a mí me hace cuestionarme también cuánta distancia tengo que tomar, cómo leo entonces la obra de la Rebeca Matte, cómo me puedo instalar a partir de la obra de Rebeca Matte o incluso de la Lily Garafulic, que sin ser necesariamente una mujer de derechas, fue directora del museo en dictadura.
MACARENA BRAVO: Recuerdo me comentabas el conflicto que habían tenido para el día de la mujer y el día contra la violencia de género aquí en el Museo.
GLORIA CORTÉS: Pusimos los nombres de mujeres relevantes en la historia del propio museo, la sala Laura Rodig, la sala Lily Garafulic y por ahí alguien me dijo, «¿Por qué pones a Lily Garafulic?». Y yo digo, «bueno, porque fue la directora del museo». «Sí, pero fue en dictadura». «Sí, pero fue la primera directora mujer del museo». O sea, no puedo obviar la presencia de estas mujeres ni su ejercicio político. El tema es cómo nos situamos con esas historias, cómo las leemos, qué posturas tomamos respecto de esas historias.
MACARENA BRAVO: Hablemos de artistas y de feminismos. En los setentas e instalada en Canadá, Susana vio nacer el feminismo de la segunda ola. Reconoce, sin embargo, que le daba terror autodenominarse feminsita, que era preferible que te llamaran puta.
GLORIA CORTÉS: Sí, el miedo y el prejuicio que estaba instalado sobre los feminismos y que bueno, les pasó también a Laura Rodig en los 30′ y le pasó a las mujeres en finales del 19′, las sufragistas. Las primeras sufragistas, que incluso eran de derecha, las primeras sufragistas chilenas eran asociadas a la iglesia católica y mujeres de derecha.
Y estaba ese miedo hasta hace muy pocos años instalado de que decirse feminista era reconocerse militante y asociado a todo este otro ámbito del prejuicio del feminismo. Ser poco femenina, ser agitadora, ser loca.
MACARENA BRAVO: Una de mis hipótesis de por qué Susana no es conocida en Chile tiene que ver con su condición de “mujer apéndice”, situada por la historiografía y la cultura a la sombra de Ludwig Zeller a pesar de haber creado de manera horizontal. No es, lamentablemente, una excepción: le pasó a artistas como Sonia Delaunay o a la pintora y escritora chilena Emma Jauch, por ejemplo.
GLORIA CORTÉS: Y por ejemplo, ella se casa con Pedro Olmos, que es este pintor también tremendamente interesante. Y crean juntos el Museo de Artes y Artesanías de Linares, en los años 60′. Pero en general se le atribuye solo a Olmos la creación del museo. Porque ellos, al igual que el Museo de la Solidaridad, con distintos fines, hacen un llamado a los artistas a donar sus obras para conformar un museo en región, que vincule un espacio mucho más popular que este mismo museo, el Museo Nacional de Bellas Artes. Y nace el Museo de Arte de Linares.
Pero se omite dentro de esa historia la presencia, la potente presencia de la Emma Jauch. Y además está vinculada a otro grupo literario específico de la Región del Maule. Pero pasa a ser una figura absolutamente secundaria dentro de la historia de la literatura y del surrealismo literario de la época. Incluído en Mandrágora, que está compuesto básicamente por varones.
MACARENA BRAVO: Terminan siendo las mujeres artistas especies de islotes anecdóticos que se desvanecen a lo largo de la historia y no logran trascender.
GLORIA CORTÉS: Se ingresan en algún minuto, salen por cuestiones generalmente de género, o porque son madres, que se tienen que dedicar mucho más al hogar; o porque tienen que mantenerse, entonces se dedican a la docencia casi todas ellas, o porque prefieren cuando están emparejadas con artistas, ya sean literatos, pintores o escultores, prefieren fortalecer el trabajo de ellos en función del de ellas, opacando el de ellas y sacrificando su profesión por el fortalecimiento de la carrera de ellos.
Gracia Barrios también lo decía mucho, que cuando ella en París la presentaban o la hacían firmar con Madame Balmes todo el mundo, decía «esta no soy yo», como «quién es ella». Entonces esa es una historia permanente dentro de esta conformación de las parejas, e incluso de los llamados maestros. Lo que en Desacato, esta exposición que hicimos el año 2017 con la colección de estas mujeres artistas, llamada «En el nombre del Padre», esta vinculación permanente al linaje masculino al que se asocia y que cuesta todavía, porque incluso en textos feministas… y hemos tenido que ir corrigiendo, porque lo inmediato es decir «alumna de», «hija de», «discípula de». Cómo cambiamos esa propia reestructuración del relato de formación o genealógico de estas propias artistas.
MACARENA BRAVO: Cuesta muchísimo. Me ha costado mucho también aquí en Chile describir quién es Susana Wald sin mencionar a Ludwig Zeller.
GLORIA CORTÉS: Es brutal, es muy brutal. Y es algo muy difícil incluso dentro de la propia historiografía del arte con perspectiva de género o derechamente feminista, darlo cuenta, revertirlo. Yo recuerdo cuando hicimos las editatones de mujeres artistas, teníamos que discutir muchísimo de eso. Cómo las escrituras que aparecían dentro de estas entradas de Wikipedia, antes de que se subieran aparecían bajo esa construcción de linaje masculino. Decíamos «bueno, pero es que ellas también tuvieron construcción de linajes femeninos. Dónde están esos linajes femeninos de estas mujeres». Porque tampoco podemos negar que efectivamente fueron hijas de, esposas de o discípulas de. Pero hasta dónde llega, por ejemplo, el discipulaje. Cuándo dejan de ser discípulas para convertirse en profesionales autónomas. Pareciera que las mujeres nunca dejan de ser discípulas, a diferencia de ellos, que a medida que avanzan en edad se transforman en maestros, mientras ellas tienden a desaparecer. Vejeces femeninas. Ellas mueren en absoluto olvido, mientras ellos van construyéndose como figuras mientras más viejos, mientras más adultos, mientras más avanzan en edad, son considerados maestros. Ellas no. Y esa es una construcción muy difícil porque está tan naturalizada en el relato historiográfico que es muy complejo de deconstruir.
MACARENA BRAVO: Hablemos de la vejez en las artistas. Siento que esa etapa es para Susana su cuarto propio, en el sentido en que lo plantea Virginia Woolf.
GLORIA CORTÉS: Yo estoy media obsesionada con ese tema ahora y de hecho estoy presentando un proyecto para el museo con las vejeces femeninas. Porque me ha pasado también que en general estas mujeres, como comentábamos recién, quedan ancladas en un período ¿no? Hay mujeres que su producción se realizó en los 60′-70′ y se repiten y se repiten y se repiten. Como si no hubieran creado, no hubieran tenido vida profesional hasta hoy día. Como si no hubieran desarrollado nueva obra después de eso.
Y claro, a mí me parece súper revelador lo que estás diciendo, el cuarto propio no necesariamente es el espacio… ¿cuál es el cuarto propio? ¿Qué mujeres tenían la posibilidad del cuarto propio también? Cuándo se da en cada historia personal ese espacio de la libertad y del auto reconocimiento también, de poder ser lo que quieres ser, en este caso artístico y profesional.
MACARENA BRAVO: Gloria, creo haber captado que llama mucho tu atención la obra erótica de Susana. ¿Podrías comentarme un poco más sobre eso?
GLORIA CORTÉS: Me gusta muchísimo y te lo he dicho mucho, la obra erótica de la Susana. Me parece que además es una obra en su generación y en la historia en general, de ahí para atrás, que no fue lo suficientemente abordada por las mujeres. O fue abordada de manera subterránea.
Y en el caso de Susana, y yo creo que en eso el surrealismo también la ayuda muchísimo, es tremendamente evidente y a mí me encanta. Lo que estoy viendo ahora, de estas vaginas abiertas, de la autocomplacencia, de estos símbolos que la rodean, el lagarto. Yo tengo un lagarto tatuado, que tiene que ver con el erotismo femenino, con el erotismo de un ser que está entre la tierra y el cielo, subterráneo, pero que sale a la luz. Es un símbolo que está asociado al erotismo en la edad media, como las mujeres brujas, sucias, con esta lengua húmeda, que atrae, que come. Como la vagina dentada que aparece después.
MACARENA BRAVO: Son imágenes muy potentes a las que Susana elige dedicarse y que sin embargo no siempre han sido bien recibidas o valoradas.
GLORIA CORTÉS: O sea, el desnudo femenino realizado por las propias mujeres es un tema tabú en los salones de pintura desde sus inicios. Y es súper interesante, porque uno podría tender a pensar que las mujeres mirándose a sí mismas o mirando a otras mujeres tendría que estar necesariamente carente de erotismo. Pero el erotismo está presente. No es el erotismo masculino, es otro tipo de erotismo. Es el erotismo de ellas mismas, por ellas mismas, para ellas mismas.
A mí me encanta. Se podría hacer la historia del erotismo femenino desde el siglo XIX hasta hoy día con estas lecturas genealógicas de obras y su evolución, y cómo las mujeres miran los cuerpos de otras mujeres.

Episodio 3: Gloria Cortés

Viaje al fondo con la historiadora feminista del arte Gloria Cortés

Entrevista realizada a la historiadora feminista del arte y curadora del Museo Nacional de Bellas Artes Gloria Cortés, a propósito de la primera retrospectiva de Susana Wald en Chile “En busca de lo inasible”. El diálogo entre las curadoras, se centra en las mujeres artistas y las estrategias feministas para combatir omisiones de la Historia, el erotismo y la vejez.

Las transcripciones de la entrevista se ofrecen para que sea accesible a un público más amplio. Se debe tener en cuenta que las entrevistas que aparecen en este episodio han sido editadas para mayor concisión y claridad.
Introducción
MACARENA BRAVO: Hola! Estas son una serie de entrevistas en torno a la vida y obra de la artista surrealista Susana Wald. El objetivo es entrelazar la voz y experiencias de mujeres chilenas vinculadas a la cultura y las artes, destacando aquello que puede unir o diferenciar el recorrido de vida de cada una de las entrevistadas. En estas conversaciones buscamos sondear sus percepciones en cuestiones como el patriarcado, la profesionalización de las mujeres, los sueños y el arte surrealista.
Conversamos con la docente universitaria y activista feminista, María Elena Retamal, sobre surrealismo y política, sobre lo colectivo y también la reivindicación de las mujeres en el arte.
MARÍA ELENA: Me llamo María Elena Retamal Ruiz, soy profesora de artes, estudié licenciatura en estética y el magíster en estéticas latinoamericanas, que es un poco a lo que me dedico. Hago clases, en lo posible me dejo tiempo para escribir, pero poco, porque me he centrado más en la docencia y por otro lado también en el activismo. Soy activista de varias colectivas, fundamentalmente de Nicho Ecológico, que es una colectiva que tenemos hace harto tiempo, desde el 2005 más o menos. Hacemos intervenciones sobre todo para el 11 de Septiembre en el Estadio Nacional. Me interesan las relaciones de la teoría con la práctica, con la praxis, por eso el activismo ha sido un tema importante. Por otro lado también he activado en estos últimos años en el feminismo, como una práctica política, artística, me parece que tienen que estar siempre vinculados, por lo menos desde lo que hago. Ahí como activando el 2016 con Ni Una Menos hasta ahora con algunas compañeras y eso, no sé qué más decir.
MACARENA BRAVO: María Elena, una de mis hipótesis de por qué Susana no es conocida en Chile es que se va el 70, en un contexto político-social complejo y para ella muy hostil que posteriormente contribuyó a que se alejara del territorio. Hoy Susana afirma nunca haber realizado un arte político, entendido desde la militancia. Al enfrentarse a la producción de Susana Wald y considerando su vínculo con el surrealismo que es un movimiento con una génesis política tremenda, ¿qué piensas que ocurre con Susana en ese período y cómo ese contexto contribuye a su omisión en la historia artística chilena?
MARÍA ELENA:O sea, en lo que me señalas me aparecen como dos cosas súper fuertes. Una que claro, ella está en un momento políticamente convulsionado en Chile, y que exige tomas de posturas. Y posturas bien radicales.
Entonces creo que de alguna manera se exige una manera visual de representación artística que se entiende como política. Sin embargo, como tú señalas, el surrealismo en sí es fuertemente político, porque pone en discusión las formas de relación humanas.
Eso para mí, considero que es esencialmente político. No necesariamente requiere de un partidismo como se exigía en ese momento.
El surrealismo generalmente se ha entendido… bueno, en el contexto en que aparece es ese cambio, esa ruptura, esa crisis frente a la modernidad profunda, a los sistemas políticos, a los sistemas económicos. Viene después de la guerra. Y por lo tanto es la posibilidad de libertad. De hecho los surrealistas se adscriben al movimiento de izquierda, en 1917 es la revolución, entonces hay un vínculo. Sin embargo, ese vínculo se cercena en la medida en que esta idea de libertad no está traducida a formas de gobierno que son distintas pero que de alguna manera regulan las cosas. Y el surrealismo lo que quiere es más bien una libertad del ser humano en espacios colectivos comunes y ampliar las formas de pensamiento de lo humano, de la vida, de la experiencia de vivir. Entonces creo que el surrealismo es muy político pero generalmente se ha instalado como muy «aburguesado». Con esta idea de la pugna entre proletarios y patrones. Entonces eso «burgués» que se le ha asignado al surrealismo creo que también lo vivió Susana y su pareja.
MACARENA BRAVO: Leí alguna vez una hipótesis de una investigadora francesa que vinculaba los principios del movimiento surrealista con aquellos del posterior surgimiento feminista en los setentas: los comparaba desde la lucha contra el status-quo y las jerarquías así como la lucha por la emancipación de las mujeres. Guardando las proporciones, por supuesto, ya que el surrealismo es un movimiento muy masculinizado y que no pudo escapar de los vicios patriarcales, me gustaría saber cómo te resuena este puente entre ambos “ismos”.
MARÍA ELENA: Sí, a mi me parece que… No comparto necesariamente la hipótesis, sí las relaciones y los vínculos en términos de esta idea de lo surreal como una apertura a la libertad, a la mirada sobre lo personal. Y claramente lo personal es político, que es una de las frases de los 60’s, 70’s en torno a esta importancia que tiene el conocerse como lo político también. Entiendo ahí ese vínculo.
Sin embargo, creo que paralelamente hay muchas luchas de las mujeres por reivindicaciones, no solamente sociales o económicas sino también culturales y artísticas. Y resulta importante porque es un espacio abierto el surrealismo en ese sentido, yo lo considero bien masculino como tú bien dices. Y que las mujeres se acercan a ese espacio bajo esas vías, las amistades, los amores y las musas.
Pero sí, la posibilidad del encuentro y el diálogo de manera conjunta, el pensarse como seres humanos más que en categorías sexuales creo que también puede ser una posibilidad de reflexión.
Pero sí, hay otros movimientos también, los dadaístas… es que es un momento tan relevante en la historia humana, que me parece que resulta importante la inclusión. Bueno, después va a pasar con los estudiantes en el 68′, que es un poco el contexto de Susana también. Pero ese momento de posguerra en el 40′, 45′, 47′, cuando ella sale de Europa, todo ese proceso de entreguerras y posguerra de alguna manera posiciona la reflexión sobre lo que se ha dicho, lo que se ha instalado, lo que se conoce como verdad. Y por lo tanto creo que el surrealismo y otras corrientes ponen en juego o desestabilizan esas lógicas y por tanto permiten la inclusión de las mujeres como parte de esta sociedad que proyectan.
MACARENA BRAVO: Pensar en colectivo. De hecho uno de los rasgos del surrealismo es la colaboración que conjugada con la libertad permite atravesar la rigidez de las disciplinas.
MARÍA ELENA: Eso también. La ruptura de la pintura, de la escultura, sino que la posibilidad de ampliar los espacios y romper las fronteras de las definiciones. Entonces en ese sentido creo que cabe también esta apertura a la discusión con las mujeres. Como romper esas reglas que nos han instalado, que han estado instaladas en esa sociedad que se cayó, fue bombardeada absolutamente con las guerras. Creo que ahí está el tema. Aunque de alguna manera la historiografía termina marginando y relevando y estableciendo categorías de importancia. Entonces creo que ahí volvemos a la misma lógica que se ha ido manteniendo a través del tiempo.
MACARENA BRAVO: ¿Qué rol puede tener un movimiento como el surrealismo en un siglo XX en que mutan y nacen movimientos artísticos y nuevos medios?
MARÍA ELENA:Entiendo en cierta forma que el surrealismo también es un aporte a todo lo que van a ser los movimientos conceptuales posteriores, pero que claramente son otras generaciones las que van asumiendo esas transformaciones y esos cuestionamientos. Entonces hay otros artistas que se mantienen bajo la línea de la pintura o de la gráfica, y que obviamente entran como en el espacio del olvido. Porque fueron en su momento y después como que la tensión empieza a instalarse en lo que está haciendo en ese momento lo contemporáneo.
Y por otro lado también pensaba en Frida Kahlo, que ella no se reconoce surrealista. Y que creo que también puede tener que ver con Susana. Pero en la Frida ella habla de que su vida es así. Que no está haciendo otra cosa que retratar su experiencia de vida. Que otros digan que es surreal, bueno, es otra cosa, porque son otras miradas, entre esas la de Breton. Pero en Susana también creo que hay esa inquietud, por lo que yo revisé de la sala, está toda esa inquietud sobre replantearse sus propias miradas sobre las relaciones que tiene. Los vínculos que tiene, la forma.
MACARENA BRAVO: Hablemos de la vejez en las mujeres. Susana Wald estuvo de acuerdo cuando le planteé que, retomando a Virginia Woolf, su estado de vejez es su cuarto propio, allí donde no tiene que ocuparse de los otros y donde encuentra un tiempo para ella. ¿Qué te evoca esta relación entre libertad y vejez?
MARÍA ELENA: Yo lo escuché, encontré… o sea, por una parte para ella es liberador, pero también lo encontré terrible. Que no tengas la posibilidad durante tu vida y sólo en la vejez puedas lograr tener esa idea de cuarto propio o esa posibilidad de estar y ser tú. Me parece doloroso incluso, porque estar siempre… que es una práctica permanente que no ha cambiado mucho en la existencia de las mujeres, que es un ser para los demás. Para los hijos, para tu pareja, para tus propios padres y madres, que también tienes que asumir las lógicas del cuidado.
Todo eso igual es bien complejo, porque en la vejez te tienen que cuidar, pero tú ya no cuidas. Entonces creo que ahí tendría que haber también un repensar en estos espacios de la libertad, ahí entra fuertemente el feminismo sobre las libertades humanas de las mujeres también. No esperar la vejez para decir que exististe. Hay un trabajo, que es una performance, que no me acuerdo tampoco en este momento, pero la obra se llama «Esperar».
MACARENA BRAVO: «Waiting», de Faith Wilding en la Womanhouse.
MARÍA ELENA: En la Womanhouse, ella. Me acuerdo que es todo el tiempo, esperar, esperar, esperar, hasta que te mueres. Entonces esperar algo que en realidad debería ser la posibilidad permanente en la misma calidad que tienen los compañeros, es importante. Me quedó dando vuelta ayer, cuando escuché el podcast. Me pareció bacán porque es una mujer que es súper vital, lúcida, como ella señala. Me parece bacán que hasta la vejez puedas seguir trabajando y existiendo y estando en un nivel de vitalidad tremendo. Pero me conflictua que sea en la vejez cuando tú dices, «me siento libre».
MACARENA BRAVO:Te voy a leer una cita de Susana que escribió el 2010. Dice: «En la juventud estuve absorta en el esfuerzo mismo de vivir, luego en la etapa siguiente en el esfuerzo de ayudar a vivir a los hijos que tuve la dicha de tener y ahora que tengo la suerte de asomarme a una etapa más de la vida, la vejez, me puedo sentar y puedo tener algo de tiempo para pensar en el por qué de todo esto».
MARÍA ELENA:Sí, es fuerte, yo me rebelo. No me parece, creo que todos los momentos, con todas las responsabilidades y con todos los espacios, pero también con vivir la vida. No esta espera de «Waiting», que hablábamos.
Pero por eso es bacán también todo este trabajo que están haciendo, porque de alguna manera, tú te lo planteas. Cuando gente joven, chicas jóvenes, estudiantes, vayan a ver la muestra y esté esa cita, te hace clic empezar a pensar sobre ti misma. Creo que es súper provocador que trabajen con esa cita, me parece también muy pedagógico. Como hablamos mucho, estamos hablando mucho de la inclusión de mujeres artistas en el ámbito expositivo, en las historias, en sacar de este polvo de olvido. Pero por otro lado también son interesantes esas reflexiones porque no son sólo sacar a otras que ya estuvieron, sino empezar a pensarte a ti también. Tiene que ver con eso surrealista, o sea, el yo también, esto personal que también es político. Entonces me parece bien provocadora esa cita con la que están trabajando.
MACARENA BRAVO: Quería que nos fuéramos a un tema que hemos estado comentando solapadamente y que sé que te interesa y con el que trabajas. Es la conceptualización de lo femenino como un término para caracterizar, por ejemplo, el trabajo realizado por mujeres. Las dificultades que emergen para hablar de una producción femenina sin mencionar el género y utilizar el epíteto “mujer” para hablar de fotógrafas, artistas, escritoras. ¿Cómo te resuenan estas etiquetas?
MARÍA ELENA: A mí me parece bien en la medida que en este momento es necesario instalar la producción de mujeres. Digamos, instalarla visualmente y que ocupen los discursos, que ocupen los espacios, que suenen los nombres. Porque sino también entramos en estas invisibilizaciones, lo que está pasando con las nomenclaturas de citación, que ya no aparece el nombre, solamente la letra y el apellido. Entonces hay una lógica todavía de suponer que son siempre varones, es por una cuestión cultural.
MACARENA BRAVO: El neutro es masculino.
MARÍA ELENA: Exacto, entonces creo que es necesario. Creo que tiene que ser necesario hasta que de alguna manera podamos establecer estas no necesarias referencias permanentes, porque vamos a entender que son producciones de hombres y mujeres artistas. Pero hasta ahora la categoría de artista está todavía muy instalada en la masculinidad, entonces lo creo necesario. Lo que no sé, sino que también uno puede caer en ciertas generalidades cuando habla de este «arte femenino», qué categorías tiene.
(…) no veo necesariamente ciertas distinciones en el proceso creativo, sí en las complicaciones contextuales que tiene ese proceso creativo que es lo que hemos estado hablando. Esto de estar dividiendo tu tiempo entre trabajar y cocinar, cuidar los chicos o las chicas o cuida a tus padres. Esas cosas son las que van restringiendo una manera y van determinando ciertas maneras. Por eso me parece interesante ese proyecto que ella realiza, pero siento que resulta importante el trabajo y la observación de trabajos individuales de artistas en particular, para poder observar estas diferencias si uno las quisiera plantear como «arte de mujeres» o no.
MACARENA BRAVO: Hay un cita muy linda de Susana en la que postula que “intentar actuar femeninamente puede ser heroico” en relación a un modo de producción en que haya para todos y todas suficiente. Como historiadora feminista siempre temo caer en esencialismos y en generalizar el actuar de las identidades que se consideran mujer. ¿De qué manera podemos pensar el feminismo y lo femenino?
MARÍA ELENA: Creo que el feminismo de alguna manera es la gran revolución en términos de los derechos humanos. Creo que no es esencialista pensar que si de alguna manera pensáramos en estos vínculos con la tierra, en estos vínculos con la ecología, los vínculos con las formas de reciprocidad, de respeto y de cruce con otras diversidades. Que es lo que de alguna manera proponen los feminismos, no hablamos de un feminismo sino que de «los feminismos», de los distintos feminismos, los comunitarios. No es esencialista, claramente es un proyecto revolucionario también el feminismo, en su esencialidad. Creo que si nos volviésemos a pensar y repensar desde esa perspectiva, yo coincido con ella. No sé si son las energías, pero son las puestas en común, las políticas, las maneras de pensar el mundo, que no es esta cosa depredadora que ha sido este sistema patriarcal, capital, machista. Sino, de alguna manera, empezar a relacionar, a instalar el diálogo, las comunidades también, también creo en eso.
MACARENA BRAVO: En la segunda sala de la exposición En Busca de lo Inasible, se intenta mostrar el afán y necesidad de Susana Wald por revelar la energía femenina en su plástica. Lo materializa en la representación de deidades femeninas, revelando nombres de mujeres omitidas en la Historia y también representando la experiencia erótica de la sexualidad femenina.
MARÍA ELENA: Eso me parece también un aporte súper importante, porque hay una coincidencia de estas… como dinner party, la presencia de otras mujeres que no soy yo solamente, sino que también vienen otras conmigo y venían otras atrás conmigo. Entonces eso me parece también que es una relación comunitaria, que es muy distinto a la lógica de la individualidad del genio, que ha sido muy instalada. Ella en uno de los textos, que leí algo como de los 60’s, habla de la cocina y los borbotones de la comida cuando ya está empezando a estar lista. Que empieza a explotar y me encantó la imagen, porque lo asocio también a los volcanes.
Esas explosiones, esos borbotones y que ella también lo establece en algunos momentos de la humanidad que han ido pasando. Qué pasó después de la guerra, qué pasó con los surrealistas, qué pasó el 68′ y también tiene que ver con lo que está pensando ella ahora. Estos momentos en donde ese cuerpo, esa masa de creación está calentita, está ebullendo, revienta y ya sabes que está bien, que va a estar bien.
MACARENA BRAVO: La tecnología y el redescubrimiento de los archivos permite empezar a trazar, al fin, una historia lineal de las resistencias de las mujeres que siempre pasaron a la posteridad como islotes de resistencia, archipiélagos de lucha. Hoy podemos observar lo que pasó, relevar el linaje y aprender de él.
MARÍA ELENA: Claro, acá por ejemplo en Chile, el movimiento de mujeres fue MEMCH, después vinieron los 80 y después como que se salta. Y en realidad todo se ha ido gestando también, lo que pasa es que la historia, esta cosa como categorizante, solo establece como «esto», lo va marcando. Pero creo que también tiene que ver con cómo develamos esas otras historias que son más cotidianas, que no tienen la rimbombancia o la espectacularidad que para algunas historias las requieren. Creo que se van marcando, el hecho del 2018, el movimiento universitario, claramente es un resultado de todos estos otros procesos que se han ido concretando y que las chicas ya se dieron cuenta también, porque hay una cuestión de observar, pero también de querer cambiar las cosas. No es solo una mirada hacia el pasado, sino también tu propia existencia hoy, entonces si po’, súper bien.
MACARENA BRAVO: Esa es justamente la intención detrás de la elección que hice de mostrar el archivo de Susana Wald, el cual por supuesto no fue creado con intenciones de ser publicado. Pero impacta su metodología archivística y resulta muy interesante lo híbrido de las anotaciones: son detalles técnicos pero que se entremezclan también con detalles de lo doméstico.
MARÍA ELENA: Qué buena. Si po’, yo vi parte de esa… Me encantó que tuviera toda esa cantidad de documentación sobre su trabajo y lo otro, cómo también vas observando las transformaciones de los trabajos, de las obras. Súper interesante, aparecían ahí el de la mujer del alfarero, que estaba lleno de objetos y en un primer boceto no está… cómo procede eso que en general no lo vemos no más. Vemos los trabajos terminados, de repente un poco ahora el registro de proceso, pero estas reflexiones también son bien importantes.
Metodológicamente también es un súper aporte, porque puedes analizarlo también desde perspectivas… Yo hago clases, entonces a mi me parece que también es interesante observar esas reflexiones con las y los estudiantes en la escuela. O sea, que no te sirve… no eres así como que de repente aparece todo, el genio creativo, eso es súper romántico y ya tuvo su historia. Ahora es otra idea, te cruzas con todo esto cotidiano, sobre todo como ella lo presenta, cuando esto cotidiano de ser mujer, estar cuidando, estar cocinando, estar haciendo todo y dejando un tiempo para mi. Ahí está la dificultad también de esta… o la diferencia también en las producciones.

Episodio 4: María Elena Retamal

Viaje al fondo con la docente feminista María Elena Retamal.

Entrevista realizada a la docente feminista del arte y activista de Ni Una Menos Chile, a propósito de la primera retrospectiva de Susana Wald en Chile “En busca de lo inasible”. El diálogo entre la curadora y la docente, se centra en el surrealismo y la política, lo colectivo y también la reivindicación de las mujeres en el arte.

Las transcripciones de la entrevista se ofrecen para que sea accesible a un público más amplio. Se debe tener en cuenta que las entrevistas que aparecen en este episodio han sido editadas para mayor concisión y claridad.
Introducción
MACARENA BRAVO: Hola! Estas son una serie de entrevistas en torno a la vida y obra de la artista surrealista Susana Wald. El objetivo es entrelazar la voz y experiencias de mujeres chilenas vinculadas a la cultura y las artes, destacando aquello que puede unir o diferenciar el recorrido de vida de cada una de las entrevistadas. En estas conversaciones buscamos sondear sus percepciones en cuestiones como el patriarcado, la profesionalización de las mujeres, los sueños y el arte surrealista.
Conversamos con la fotógrafa Leonora Vicuña sobre aspectos sensibles de la vida de la artista Susana Wald así como también sobre los viajes, lo invisible y lo femenino.
LEO VICUÑA: Soy Leonora Vicuña, soy fotógrafo. Llevo muchos años haciendo fotografía aunque ahora último ya no tanto. Qué más te puedo decir, escribo también. He escrito poesía, ahora último estoy tratando de escribir unas cosas que tampoco están…están en pañales por ahí. Soy una persona, qué más puedo decirte. Soy una persona que ha vivido fuera de Chile bastante tiempo, que estoy de regreso desde el año 2000 en este país y que decidí venir a vivir al campo y dejar la ciudad de Santiago hace ya unos años. Y que estoy muy contenta de estar aquí.
MACARENA BRAVO: Leo, siento que hay un par de puentes entre tu experiencia y la de Susana. Ambas vivieron mucho tiempo fuera de Chile y se alejaron un poco de los círculos artísticos.
LEO VICUÑA:Claro, ella es una eterna trashumante en el sentido de que sale de un país que ya estaba perseguido de alguna manera y viene a recalar a Chile. Yo en cambio soy chilena y salgo de mutuo propio, me fui, nadie me echó, me fui antes del golpe y me fui porque en realidad ya estaba harta de este país en el sentido de que creo que desde muy joven estuve muy poco convencida de que este país fuera un país. De que Chile fuera realmente más que un lugar hermoso, bonito, lleno de paisaje como dice Parra. Un país que te cobija, un país que te va a dar algo. Yo creo que siempre salí huyendo de acá y salí muy joven huyendo, no sabía que iba huyendo pero sí, iba huyendo. Y yo creo que ella también huyó, o sea en eso creo que nos podemos emparentar un poco con Susana y logró salvarse también. Y vino a recalar a Chile. Podría haberse quedado en Buenos Aires. O sea su carrera artística por ejemplo, muy probablemente en Argentina ella, como gran artista creativa habría tenido una mayor resonancia que la que ha tenido. O sea, Susana prácticamente no existe en Chile.
MACARENA BRAVO: Dentro de las hipótesis de por qué Susana no es conocida en Chile se me ocurre que al irse el año ‘70 en un contexto personalmente muy hostil para ella, y al desenraizarse, pierde vínculo con el territorio y la red que pudo haber creado.
LEO VICUÑA: Claro pero mira ahí te podría decir que yo creo que Chile es tan cerrado, un país tan cerrado que a pesar de que ella estuvo trece años acá y que fue una persona muy activa y que participó en cosas importantes como las portadas de los libros de poemas o de libros importantes de la colección Cormorán de la Universitaria, de la Editorial Universitaria. A pesar de que era conocida siempre fue opacada por el propio marido porque la situación en esos años era realmente ser la mujer de o estar a la sombra un poco. Y por otro lado ella igual era extranjera, igual ella en Chile era extranjera. O sea ella se nacionaliza chilena pero ella igual era considerada… entonces entrar en Chile es muy difícil.
Y claro ella después de esos trece años se va y otra cosa también es que ella se va en el tiempo de la «Revolución» el año setenta. Entonces es como si yo hubiera salido huyendo de lo que era una promesa de cambio. Entonces es una crumira, en términos rusos. O sea una traidora, una amarilla como dicen hoy día. Bueno también eso me emparenta con ella. A un cierto grado digamos porque yo también me fui antes del Golpe.
MACARENA BRAVO: ¿Y fuiste juzgada?
LEO VICUÑA: Y fui juzgada mucho afuera de Chile, incluso volviendo. Entonces como que efectivamente ahí ese juicio también pesa y ese juicio existe, el juicio entre comillas histórico pero también es el de tus amigos o el de los que fueron tus pares, ¿no?
Yo creo que me emparenta digamos haber sido juzgada de una manera, incluso después.
MACARENA BRAVO: Como de haber salido arrancando…
LEO VICUÑA:¿o sea en realidad arrancando de qué? Si uno nunca huye de nada, uno casi no huye. O sea, aunque quiera huir, no sale. Como dice el propio Enrique Lihn «nunca salí del horroroso Chile».
La eterna Hungría, el eterno Chile, el eterno lugar de dónde uno viene es un poco una mazamorra de cosas.
MACARENA BRAVO: Susana aún conserva su lengua materna, su húngaro: escribe, lee, sueña. No quiere perderlo. Aunque hayan pasado setenta años.
LEO VICUÑA: Es que no se puede olvidar esa primera leche. Entonces está ahí presente, y aunque se olvidase está presente en su obra también.
Hay un bolero que dice eso «que todos vuelven al lugar donde nacieron» y es un bolero que es muy bonito y que es cierto, la gente quiere volver. O vivo o muerto.
O como el poema de Jorge Guillén que dice «todo lo que he perdido volverá con las aves». Y es cierto eso porque las aves traen, llevan el pasado, la memoria, las semillas, vuelve, sacan de un lado, ponen en otro. Vuelven a traer.
MACARENA BRAVO: Convengamos que la producción artística de Susana Wald está muy cargada hacia lo erótico, hacia lo explícito. Siento que su adhesión al surrealismo le permitió explorar con libertad aquellos deseos, aquel imaginario.
LEO VICUÑA:A mi me interesa mucho el trabajo que tiene al rededor del sexo la Susana Wald. Ella tiene un trabajo alrededor de la relación con el cuerpo por ejemplo. No le importa mostrar realmente la vagina en algunas obras, las tetas, las pechugas así como que las pone en distintas partes. El cuerpo y la cosa. Mucho antes de que se hablara del cuerpo como un objeto de arte.
Creo que ella toca eso de una manera particular y puede chocar. Es chocante para alguna gente y es al mismo tiempo una cosa pionera porque no son obras de ahora. O sea ella ahora tiene ochenta y tantos años y son obras que tienen cuarenta años muchas de ellas. Y que no están en una moda, justamente. No son convencionales. Y en ese sentido ella rompe cosas pero claro como no está en la lucha de estar rompiendo allí, es decir, yo existo, «yo, yo yo», pónganme en la revista, en la foto, no está en la lucha, en la carrera, en esta carrera de los artistas por figurar, por existir, por vender, etc, etc. Claro, pasa un poco desapercibida.
MACARENA BRAVO:La vida de Susana está marcada por los constantes quiebres: con su familia, con su cerámica que decide romper a propósito, con las expectativas en la pintura de caballete. Es como si hubiera estado viviendo en una inadecuación constante con el exterior pero en armonía con su interior.
LEO VICUÑA:Remando al revés. Va remando para otro lado. Pero por alguna razón ella rema al revés. No es casual tampoco, es una búsqueda y es al mismo tiempo no estar allí donde pareciera que es muy fácil.
Pero ella eligió esa ruptura. Ella elige siempre algo que tiene que ver con algo más recóndito de ella. Más profundo. Y bueno, yo me alegro que tu estés trabajando en esta cosa de hacerla visible, de hacer visible su obra, su personalidad y al mismo tiempo también porque creo que también es una justicia que hay que hacerle a los artistas que han pasado por Chile, que son chilenos además, que se han nacionalizado, que han hecho una labor y hacerle una justicia en el sentido que todos quisimos y admiramos mucho a Ludwig. Incluso yo que lo conocí poco. Y era un personaje brutalmente presente en unos años acá. Pero a ella no la conocíamos o la conocíamos muchísimo menos y no la valoramos ni la vimos. Pasó por acá y no la vimos y ahora podemos descubrirla y eso me parece extraordinario. O sea poder volver a verla y aprovechar además que está viva. Aprovechar que ella aún está aquí.
MACARENA BRAVO: Yo creo que la contingencia político-social y con eso me refiero a los feminismos, ayudan a que este proyecto haya visto la luz. La ocasión de poder revitalizar y celebrar a las mujeres, sobre todo si viven aún.
LEO VICUÑA: Además hay una cosa que también es importante y que tiene relación con lo que tú dices y es que también hay también una cantidad de gente en Chile que está pensando mejor que hace unos años. A pesar de todo lo difícil que es pensar en este país. Y aparte de pensar, llevar a cabo cosas digamos porque está todo muy en el suelo. O sea es un país que está totalmente en el suelo en términos de cultura. Mejor ni hablemos, es un hoyo. Pero respecto a eso igual hay gente luchando y yo me alegro de eso también. Que haya una apertura de alguna gente hacia una cosa patrimonial por lo demás. O sea, dejándose de leseras, ella se hizo chilena. Quién elige ser chileno por favor. Es como una pregunta: ¿por qué quiso ser chilena teniendo todas las posibilidades..?
MACARENA BRAVO: Bueno ella se nacionalizó chilena porque entre otras cosas, tuvo a sus hijos acá. O sea porque Chile para ella es el inicio de demasiadas cosas. Aquí en Chile cruzó camino con Ludwig Zeller, aquí se reconoció como surrealista. Fue iniciático. Los hitos que experimentó acá ensancharon su camino en forma de espiral.
LEO VICUÑA: Claro, es un encuentro. Bueno y además ahí partimos con el cuento de que la espiral no la deja. Porque eso sí que está presente en su obra. En su obra la espiral está presente en las pinturas, está en los grabados, está en las esculturitas. Está en la loza incluso. O sea está en muchas partes. La espiral como un símbolo de la vida, del camino, de que el camino tú vuelves a pasar por el mismo lugar pero enanchadamente. Y no es lo mismo, es otra cosa y vas avanzando. Y además tiene vuelta atrás pero no es la misma. No es un círculo porque está abierto, no es un círculo cerrado. Bueno ahí la simbología es interesante también.
MACARENA BRAVO: Siguiendo en la línea de lo simbólico, me gustaría que comentaramos una pintura de Susana que yo sé que te gusta mucho. Se llama Viaje al fondo y es del 2002.
LEO VICUÑA: Si, este me encanta, el de la piscina. Mira esta pintura de la piscina es una pintura como clásica y me gusta que hay esa como bola, roca que también puede ser un rostro. Que está como arriba que o le va cayendo o es un hoyo también que está ahí adentro. Me parece increíblemente inquietante. Porque el personaje es un hombre, para mí, es un hombre claramente, que va nadando y que está con su sombra, está entregado ahí. Va como pasando. Va pasando en el cuadro. Pero hay algo, ese hoyo negro, esa bola, ese mundo esa cosa que está ahí arriba lo detiene. Me hace detenerme en decir «¿que pasa aquí, qué es esto?». Hay algo inquietante en ese cuadro que me gusta mucho. Porque si no estuviera eso, sería como una fotografía casi.
MACARENA BRAVO: El cuadro pertenece a la serie de huevos a la que Susana casi se dedica exclusivamente a finales de los noventa. Aunque en realidad ha pintado huevos casi toda su vida. Y en la Historia del Arte occidental al menos aparece mucho. Es casi un tópico. El huevo como potencial de vida.
LEO VICUÑA: Claro pero yo creo que es lo que representa para todos nosotros digamos. O sea, creo que el huevo para toda la gente el huevo es una cosa muy arquetípica. Y además el huevo es muy atractivo porque es muy frágil, la coquille, la cáscara del huevo. Pensando en un huevo accesible. Tu lo tomas y lo aprietas y el huevo se derrama y lo que hay adentro es lo que podría ser una vida o que ya no fue. Pucha el huevo es algo tan perfecto también. Es extraño.
MACARENA BRAVO: Susana escribe en sus ensayos que cuando empezó a mostrar estas pinturas con huevos de gran tamaño se empezó a hacer una fama de que pintaba testículos.
LEO VICUÑA: Claro le decían que estaba «ahuevonada».
MACARENA BRAVO: Que estaba ahuevonada…
LEO VICUÑA: Claro también ahí hay una cosa sexual con el huevo, el huevo también representa algo sexual. El huevo y la serpiente por ejemplo, muchas cosas, si tu te dedicas a buscar por ejemplo huevos en internet o qué sé yo o la literatura sobre los huevos está lleno de cosas. Porque es como la matriz, es la matriz pero también se puede enredar y se puede romper.
MACARENA BRAVO: Susana ha dicho que las personas de su generación no supieron valorar su trabajo y que las jóvenes generaciones estamos saldando esa deuda. Conociéndolo de cerca, entiendo que su obra no haya tenido tan buena acogida. Su contenido es muy adelantado y creo que tiene que ver con que son imágenes directas vinculadas a la experiencia de las mujeres y pintadas por una mujer, cosa que es poco común en esa época todavía.
LEO VICUÑA: Relaciones sexuales de todo tipo. Hay en sus grabados, en su pintura, en sus dibujos. Está muy presente la sexualidad. Eso me impresiona que es y más abiertamente incluso que la Remedios Varo que es muy también como soñado todo, muy onírico. Y la Susana es onírica pero también es racional. Ahí se nota también que ella es húngara, se nota que ella es del este. Se nota esa cosa un poco más austera y al mismo tiempo más racional, más autocrítica también. A ella le gusta el sueño y ella siente que el sueño es fundamental y que no hay diferencia entre el sueño y la realidad, que es una misma y gran cosa y que ella lo plasma eso en su pintura. Está plasmado, o sea está lleno de realidad.
Entonces es también una introspección muy profunda. Porque ¿es surrealista eso? No necesariamente, ya no. Va más allá. Entonces eso es interesante también que ella fue una representante muy importante del surrealismo, sí. Pero ella continuó su obra, continuó existiendo hasta el día de hoy hace cosas que no necesariamente son elementos surreales, sino que van más allá. Ella crea también como una cosa propia, de un estilo propio. Y eso es muy interesante. Porque ella fue surrealista y siguió siéndolo digamos.
MACARENA BRAVO: Es heredera junto a Ludwig del grupo Mandrágora y se sumerge en un surrealismo más formal, en el que ella reconoce sus primeras intuiciones. Encontró eco en el surrealismo pero claro, también lo sobrepasa. Me hace pensar en la trayectoria de vida de otras surrealistas como la Leonora Carrington o la Remedios Varo, que crearon hasta una edad súper avanzada y también se desligaron del surrealismo formal.
LEO VICUÑA: Pero son verdaderas musas de los hombres. Las adoraban, se morían, se derretían, todos se derretían por la Leonora Carrington, todos. La Remedios Varo. Mira otra mujer que es bien invisibilizada es la Raquel Jodorowsky, la hermana de Alejandro Jodorowsky. Que además Alejandro ni la mienta, jamás porque se peleó a muerte con ella. Es una mujer extraordinaria. Una poeta chilena maravillosa pero que se fue de Chile. Y que también tiene esa cosa de la época. Porque eso todo tiene que ver con la época. En el fondo somos animales de época, eso es innegable.
Pero creo que siempre las mujeres, es lo que también hemos conversado en otras ocasiones Maca, que la mujer está como atrás. Siempre está como atrás. Pareciera. Pero en el fondo no está atrás. Está invisiblemente delante. La mujer es como esa piedra que está ahí, es como la pregunta. Entonces claro, no son las cabezas que están… No es un Breton por ejemplo, la Leonora Carrington. La Frida Kahlo no es el Diego no sé cuantito.
MACARENA BRAVO: Diego Rivera.
LEO VICUÑA: Porque el mundo es de los hombres. Los que hacen todas las cosas, los que van dirigiendo todo. Entonces ellos se alientan entre ellos, porque se adoran. Ellos se adoran. Pero no son nada sin estas musas extraordinarias. ¿Qué sería de la revolución sin Adelita? Nada po. Si Adelita se fuera con otro. No sería nada la revolución. Yo creo en eso, creo que realmente en ese sentido la lucha de la mujer, o de las mujeres por estar en la palestra, llegar a ser como el hombre en un cierto sentido, porque esa es una parte de la lucha, es medio tonta. Porque en realidad uno está en el mejor lugar.
MACARENA BRAVO: ¿Tú crees?
LEO VICUÑA: Claro, no es necesario. O sea esa cosa piola es también reivindicable. No necesariamente constituye solo obediencia, o solo sumisión o sólo pasarlo mal porque una no tiene pichula. Hablamos castellano. Que una no tiene poder…
MACARENA BRAVO: La envidia del pene.
LEO VICUÑA: Claro, toda esa lesera. Sino que una está en otra cosa que produce también mucho placer, poder, alegría. Qué sé yo. Completitud. O sea, creo que una persona como la Leonora Carrington, o la Remedios Varo o la misma Susana Wald se completan en su arte y son felices. Están invisibilizadas, sí, pero esa invisibilización también no es tan mala. No es tan, tan, tan mala.
MACARENA BRAVO: Se me viene a la mente una cita de Susana: «Quizás lo vital está en la figura de quien actúa femeninamente, y busca la manera de bastarse con menos, de gastar menos, de ganar menos, de producir de modo que haya para todos suficiente. Quizás intentar actuar femeninamente pueda ser heroico».
LEO VICUÑA: Yo creo que es heroico. O sea, usar un vehículo más pequeño, compartir con otros los viajes. Comer solo lo necesario, no malgastar la comida. Es decir, lo masculino, esta cosa del ganar, del éxito, el poner la bandera en la luna, el devastar los bosques, el seguir produciendo de forma. Ahora, eso es propio del hombre en tanto que hombre como ser físico con pirulo y la cuestión? No, es un modo de pensar, un modo de pensar. Del que participan a lo mejor mayoritariamente hombres. Pero también de ese modo de pensar participan muchísimas mujeres. Muchísimas. Ahora, claro. Concuerdo con ella si es eso digamos, reivindicar eso femenino, eso pequeño, lo que está invisible, lo que está detrás…
No se ve, como que es pichiruchi. Y de alguna manera me gusta eso. O sea reivindicar a artistas y tratar de ponerlos como si fueran «los grandes artistas que han tenido tanto éxito», no se trata de eso. Se trata en el fondo de visibilizar una voz que es otra. Eso me parece interesante.

Episodio 5: Leonora Vicuña

Viaje al fondo con la fotógrafa Leonora Vicuña.

Entrevista realizada a la fotógrafa Leonora Vicuña, a propósito de la primera retrospectiva de Susana Wald en Chile “En busca de lo inasible”. El diálogo entre la curadora y la fotógrafa, se centra en los aspectos sensibles de la vida de la artista Susana Wald así como también sobre los viajes, lo invisible y lo femenino.